sábado, 16 de septiembre de 2017

BULISMO ESCOLAR

ACOSO ESCOLAR: SI LO QUE SABEMOS Y TENEMOS “NO FUNCIONA”, BUSQUEMOS NUEVOS ITINERARIOS EDUCATIVOS 


   El desterrar el acoso escolar o bullying o “bulismo” (anglicanismo que hace unos años se está usado) como un o intimidación, es una tarea de todos, más aún cuando en los últimos tiempos se ha agravado con el abuso y el ocultamiento de la identidad, que permiten las redes y el uso masivo de los dispositivos móviles, como los teléfonos inteligentes. “Es un problema global que afecta a todos los países, y que se suele dar principalmente entre los 12 y los 16 años; en algunos países se ha calculado que el porcentaje de menores afectados, ya sea por agresión física o verbal, es de uno de cada tres alumnos, como en el caso de México o Brasil, mientras que en otros países este porcentaje se eleva a uno de cada dos, según datos de la UNESCO” (Juan Moisés de la Serna). Este es un tema que preocupa a millones de padres en todo el mundo, porque en cualquier escuela o fuera de ella, los estudiantes están expuestos a sufrir el acoso escolar, y los profesores debemos permanecer alertas ante cualquier señal de alarma.


Si “estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares” (Wikipedia), se hace necesaria la sensibilización de todos los actores de la educación, pero

de manera especializada en los profesores, porque deben intervenir profesional y oportunamente ante cualquier asomo de acoso escolar. El detectar a tiempo a los agresores, a las víctimas y a los observadores, evitará perjuicios y heridas emocionales “tantas veces difíciles de cicatrizar”. Ninguna acción violenta, en el proceso educativo, es de poca importancia, como para mirar para otro lado, ignorar, o callar, para evitarse problemas, por hacer prevalecer la imagen del prestigio del centro escolar o por no estar preparados. Los educadores estamos convencidos que “la educación es un acto de amor, y por esto un acto de coraje” (Paulo Freire); no aceptemos a cualquiera para esta tarea, todos debemos estar convencidos que “la gente que se ama a sí misma no hace daño a otra gente” (Dan Pearce), y si lo que sabemos y tenemos “no funciona”, busquemos nuevos itinerarios educativos.

Para hacer frente al acoso escolar, el profesor debe capacitarse para
trabajar el clima de convivencia y democracia, para que los estudiantes adquieran mejores estilos de vida, adquieran habilidades sanas de convivencia social, actitudes sinceras de tolerancia, fortalezcan su autoestima, optimicen su comunicación y defiendan asertivamente los derechos propios de modo tal que no se violen los ajenos. “Esto no quiere decir que sea un trabajo solo del docente, sino que es un trabajo integral en el que la interacción entre la escuela, los padres y los alumnos esté enfocada a lograr el respeto hacia los demás, la empatía, la responsabilidad y la igualdad, dando como resultado el desarrollo de una sociedad más sana y funcional”, opina la Magister Ana Victoria Castillo Ochoa. Porque los profesores somos «¡artesanos de humanidad! ¡Y constructores de la paz y del encuentro!» (Papa Francisco 14/03/2016).

El profesor Mauricio Artieda, máster en Comunicación digital y periodismo sostiene que “El sandwich de Mariana” no es otro típico video sobre bulismo infantil; es decir, centrados en el drama del agredido, condenando al agresor, y proponiendo soluciones – con mucha frecuencia – centradas en la
responsabilidad de los padres, autoridades y adultos en general. El corto mexicano ofrece una mirada diferente de este fenómeno y, desde mi punto de vista, abre una puerta poco explorada y muy interesante para hacerle frente”. Recomendamos leer el artículo de CATHOLIC-LINK: “EL SANDWICH DE MARIANA” Y LA RESPUESTA CRISTIANA ANTE EL ODIO (https://catholic-link.com/author/mauricio/).

¿Disponemos de 10´26”? Le aseguramos que le será muy útil, como recurso y como motivador de diálogo y reflexión, este video que compartimos con fines únicamente educativos – pastorales, dirigido por Carlos Cuarón, producido por Nivel Diez, Film & Post y colgado en YouTube por BASTA_MX, Centro Nacional de Prevención del Delito “México, aprende a decir Basta”. INGRESE en este enlace:



¿Qué hacer en nuestra institución educativa? No hay recetas. Hay que conocer las experiencias de otros, y desde allí inventar soluciones según nuestra realidad y contexto. Sin embargo, sí existen, propuestas de rutas o hitos comunes. El trabajo comunitario comienza por tener una planificación de prevención contra el acoso escolar, resultado del aporte y del compromiso de todos, nunca como resultado de la “inspiración iluminada” de un grupo o del director. El itinerario, la ruta, el camino, la guía, opinamos que puede ser (sin agotar el listado):

1.   Conocer las Normas (consensuadas) y Protocolos de prevención;
2.   compromiso de cumplirlos y enseñar a cumplirlos;
3.   resguardo corporativo de un buen clima de convivencia;
4.   tratamiento curativo de las personas “tóxicas”; y
5.   convivencia siempre capaz de buscar la rehabilitación y el perdonar.

Estas parecen ser las acciones básicas para erradicar el bulismo, bullying o, acoso escolar. ¿Qué tan interesado(a) está en este tema? ¿Existe una responsabilidad individual, por desterrar el acoso o bulismo, en su ambiente educativo? ¿Cuál sería el itinerario en su institución educativa?

Trujillo(Perú), 16 de setiembre del 2017
J. Antonio Mansen Bellina, cmf

sábado, 6 de mayo de 2017

RESILIENCIA


CINCO SUGERENCIAS PARA CONSTRUIR RESILIENCIA EN EL AMBIENTE EDUCATIVO

Para superar las situaciones difíciles que nos toca o le tocará vivir a cada uno, necesita esa capacidad que hoy los psicólogos han llamado resiliencia, que viene a ser “la actitud de sobreponerse a periodos de dolor emocional y situaciones adversas. Es la capacidad de adaptarse y superar la adversidad y que a su vez requiere tiempo y esfuerzo. La resiliencia es como rebotar de una experiencia difícil para llegar más alto”, afirma José Alfredo Cabrera Guerra, porque “vivimos en un mundo en donde los escenarios cambian permanentemente, los desafíos a veces son fuertes e intensos, tenemos graves situaciones de estrés y tensión emocional que si no sabemos manejar nos pueden llevar a perder el control de nuestra vida o a volvernos vulnerables a otro tipo de enfermedades”.

Henderson y Milstein (2003) elaboraron un modelo (que se visualiza gráficamente en el cuadro) para promover la resiliencia, y que tiene como fundamento el brindar afecto y apoyo, sin él resulta difícil creer en la posibilidad de un verdadero desarrollo de la resiliencia.




En el ámbito educativo implica la participación de toda la comunidad, que incluso debe planificar un marco preventivo, y no únicamente para tomar acciones posteriores. “La resiliencia es una característica crucial para el éxito de alumnos y docentes. Todos tenemos algunas características resilientes, aunque éstas a menudo pasan inadvertidas…”. (cf Mi Espacio Resiiente). Pueden parecer muy sencillas, pero requieren fuerza de voluntad.

“En el campo educativo, pensar en términos de resiliencia implica poner el foco en la adquisición y desarrollo de competencias y facultades, en los puntos fuertes y no en los déficits. […] Los estudios indican, sin embargo, que aquellos niños que han generado un comportamiento resiliente, es decir, que han podido sobreponerse a esas experiencias negativas fortaleciéndose en el proceso, han contado con alguna persona, ya sea de la familia amplia o de la comunidad, con quien lograron establecer un vínculo positivo. Es aquí donde el papel de la escuela, y en particular el de los docentes, adquiere todo su valor y su complejidad” (pnlnet.com).

La orientadora española Elena Ariño Lecina, explica que la resiliencia, es “darle la vuelta a la tortilla y de hacer limonada con los limones que te da la vida, o, en otras palabras, ser capaz de tirar para adelante cuando las circunstancias en tu vida son negativas”, y nos propone estas sugerencias:

1.    Permítete pasarlo mal... pero no te acomodes: no está permitido bajo ningún concepto es acomodarte en la queja, en la desesperanza y en los pensamientos negativos;
2.    Analiza qué es lo que de verdad te importa y replantéate tu vida: calcula y valora objetivamente cómo te está afectando esa situación;
3.    Re-enfócate: piensa qué puedes hacer para conseguir tus objetivos y plantea pequeños pasos, medibles y conseguibles;
4.    Cultiva el pensamiento constructivo: debes ser capaz de darle a cada cosa su nivel de importancia adecuado; y
5.    Confía en ti: tú eres el motor de tu propia vida,

Como padres de familia y/o profesores, tenemos la tarea de que nuestros niños y jóvenes conozcan, entiendan, valoren y desarrollen su capacidad de resiliencia, para ayudarlos a avanzar en la vida y ser capaces de reponerse a las situaciones más negativas de sus vidas, y para evitar caer en el pesimismo y desesperanza. Esto les permitirá, según su edad: tener un proyecto de vida a partir del conocimiento de sus propias debilidades y fortalezas, explicar lo que sucede y priorizar la comunicación, sabiendo que en casa y en la escuela tienen apoyo, y que en ambos escenarios confían en ellos (ABC Color (Paraguay), Christian Godoy).

Por ser las escuelas “los ambientes claves para que las personas desarrollen la capacidad de sobreponerse a la adversidad, de adaptarse a las presiones y problemas que enfrentan y adquieran las competencias (social, académica y vocacional) para seguir adelante en la vida”; –afirma Godoy-, es fundamental “desarrollar la capacidad de resiliencia en los docentes, que son quienes tienen que sortear múltiples situaciones adversas y fortalecerse para enfrentarlas con el mejor éxito posible”.


SI DESEA, PUEDE USTED AMPLIAR ESTA INFORMACIÓN EN:

RESILIENCIA O CÓMO DARLE LA VUELTA A LA TORTILLA

LA RESILIENCIA EN LA ESCUELA


Trujillo, 06 de mayo del 2017
J. Antonio Mansen Bellina, cmf